Tratamiento del SIDA

El tratamiento del sida no ha conseguido todavía su curación.

Pero las personas infectadas con el vih (virus de la inmunodeficiencia humana) y que siguen el tratamiento médico, proporcionado además por la mayoría de los sistemas de salud pública, pueden tener una esperanza y calidad de vida similares a las que tendrían si no se hubieran infectado.

El tratamiento antirretroviral no logra la eliminación completa del virus del organismo pero los medicamentos evitan que continúe multiplicándose.

Con ello limita el desarrollo de la enfermedad y sus síntomas. (Vea cuales son los síntomas del SIDA)

tratamiento del sida - medicamentos

Tras el diagnóstico de la infección por vih es muy importante empezar cuanto antes la terapia de combinación para evitar que el virus dañe el sistema inmunitario.

La medicación deberá tomarse de forma regular y permanente, siguiendo las instrucciones del médico, y durante toda la vida para garantizar que:

  • las sustancias activas, los medicamentos, se mantengan en una concentración suficientemente alta en la sangre,
  • la persona infectada no llegue a desarrollar el Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), y
  • no se produzcan nuevos contagios. (vea más sobre Prevención del SIDA)

Y si hubiera pasado un tiempo sin diagnosticar o sin tratamiento, y ya hubiera desarrollado la enfermedad, el tratamiento podrá frenar su progresión.

El tratamiento hará posible que el virus no sea detectable en sangre por los métodos habituales.

TARGA. Terapia antirretroviral de gran actividad

El objetivo de este tratamiento es:

  • impedir la replicación del VIH, la multiplicación del virus dentro de las células a las que ha invadido integrándose en su núcleo, y
  • evitar la aparición de resistencias.

Utiliza una combinación de al menos tres sustancias activas.

Intervienen en las diferentes fases del ciclo de la proliferación del virus, aumentando así su eficacia.

Se llama terapia combinada antirretroviral (TAR) y trata de evitar que:

  • el virus ingrese en las células,
  • tomen el mando de las mismas, y
  • se viertan desde las células a la sangre los nuevos virus en que se hubieran multiplicado.

Para decidir la combinación de medicamentos que será más eficaz en cada paciente se deberán evaluar periódicamente:

  • la carga viral (mediante la prueba que mide la cantidad de partículas virales en los fluidos corporales), y
  • el estado del sistema inmunológico, y en particular los linfocitos CD4.

Medicamentos utilizados

Los fármacos, en el tratamiento para el sida, se clasifican según la fase de la multiplicación del VIH en la que actúan:

  • impediendo que el ARN vírico se convierta en ADN, los inhibidores de la transcriptasa inversa (Itian y Itinn): abacavir, didanosina, efavirenz, emtricitabina, estavudina, etravirina, lamivudina, nevirapina, tenofovir, y zidovudina.
  • bloqueando la división de las proteínas virales impidiendo su ensamblaje, los inhibidores de la proteasa: atazanavir, lopinavir, saquinavir, darunavir, tipranavir, y fosamprenavir.
  • bloqueando la entrada del ADN del virus en el núcleo celular, los inhibidores de la integrasa: raltegravir.
  • inhibiendo la fusión: maraviroc y enfuvirtida.

Y siguen realizándose pruebas para desarrollar antirretrovirales que permitan reducir a dos, o incluso uno, los medicamentos necesarios para el tratamiento de la infección con el fin de reducir los efectos secundarios y simplificar su administración.

Resistencias del VIH al tratamiento

La resistencia del VIH a alguno de los medicamentos antirretrovirales se produce cuando durante su multiplicación intracelular se generan cambios en su ADN que lo hacen resistente a alguno de los fármacos, lo que hace necesaria su sustitución por otro.

Un factor que puede precipitar la resistencia del VIH al medicamento es el incumplimiento del tratamiento, en sus dosis o periodicidad.

El incumplimiento permitirá que el virus se multiplique y aparezcan variantes resistentes a la terapia antirretroviral.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios de la medicación contra el VIH varían mucho de unas personas a otras, aunque la mayoría la tolera bien.

Los más frecuentes, que pueden ser tratados eficazmente son:

  • las náuseas,
  • vómitos y diarreas,
  • dolor de cabeza y mareos,
  • dolores musculares,
  • fiebre
  • insomnio
  • fatiga

Aparecen al comienzo del tratamiento y suelen durar una o dos semanas, hasta que el cuerpo se habitúa a la medicación.

Si fueran intensos y duraderos podrá sustituirse el medicamento antirretroviral causante por otro distinto.

Y más infrecuentes pueden aparecer otros como el aumento de lípidos en sangre, que deberá tratarse para evitar otras enfermedades por las complicaciones cardiovasculares como una crisis coronaria o ataque cardíaco.

También puede alterar la distribución del volumen de la grasa en el cuerpo.

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